La vida está llena de ciclos y aunque iniciamos proyectos en cualquier momento, cada mañana, cada semana, cada mes, tenemos una nueva oportunidad de chequear como estamos y qué queremos añadir o quitar en nuestra vida.

Aunque para muchas personas es septiembre, Año Nuevo, por su simbolismo es por excelencia el momento de establecer nuevos propósitos.

Mientras unas veces conseguimos mantener nuestro compromiso con el objetivo, en otras ocasiones, este se desvanece antes del segundo mes quedándonos solo el recuerdo de la intención.

La intensidad del deseo :

Esto nos lleva a preguntarnos ¿por qué unas veces lo conseguimos y otras no?
Una de las respuestas es: la intensidad del deseo. El deseo es inherente al ser humano y lo hacemos constantemente, pero no siempre ambicionamos lo que verdaderamente queremos. Y cuando esto ocurre la potencia disminuye porque nos falta ilusión y motivación.

Uno de los inconvenientes de comprometernos con retos que no cumplimos es que puede hacernos perder confianza en nosotros mismos, porque en cierto modo nos estamos mostrando una y otra vez que no llevamos a cabo lo que nos proponemos.

Otro de los inconvenientes es que por el camino vamos malgastando energía y concentración que podríamos estar dedicando a otros proyectos con los que si estamos comprometidos y en los que podríamos avanzar más rápidamente. En este sentido saber descartar a tiempo simplifica nuestro itinerario.

Visto que los propósitos sin sustrato pueden quitarnos energía, confundirnos y hacernos sentir mal, es muy importante escogerlos a conciencia.

Filtrando el propósito :

A todos nos resulta excitante emprender, pero antes de embarcarnos en un nuevo propósito nos beneficiaría valorar primero, si está alineado con nuestros verdaderos intereses.

Pasar nuestros objetivos por el siguiente filtro puede ayudarnos en el proceso de selección. Preguntándonos si:

  • Verdaderamente es lo que queremos o solo una idea
  • Alimenta nuestro bienestar general
  • Contribuye a nuestro desarrollo personal                   ​
  • Es sostenible en el tiempo                                           ​

La propuesta entonces es analizar bien nuestros propósitos antes de validarlos y ¿quién sabe? quizás el propósito para el próximo año, mes, semana… sea encontrar un reto verdaderamente estimulante o redefinirlo hasta que lo sea.

Posibles frenos :

A veces llevamos tiempo intentando conseguir algo importante para nosotros y no conseguimos mantener un nivel de compromiso suficiente. Una de las causas puede ser que, otros asuntos pendientes de resolver, estén frenando el proceso a la espera de que nos ocupemos antes de ellos.

Por ejemplo : mi propósito es pasar más tiempo con mi familia, pero en mi caso, tengo serios problemas para planificar mi trabajo, establecer mis prioridades, poner límites a mis colaboradores y abandonar la oficina a tiempo. En este caso, para cumplir mi objetivo, probablemente no bastará con hacer malabarismos con las horas que me queden después del trabajo. Sino que tendré que tratar en profundidad primero este asunto.

Hay muchos ‘yo’ dentro nuestro pidiendo cosas distintas, y aprender a escucharlos es el primer paso establecer prioridades en nuestros objetivos.

Una vez más, para decidir nuestras prioridades, lo que más nos ayudará es ser honestos con nosotros mismos y ocuparnos de el/los objetivo/s en el orden que decidamos abordarlos.

 

Mis mejores deseos.

Un abrazo,

Daniel.